Me hubiera gustado ser yo,
el que pudiera presumirla de mi mano,
quien le cumpliera lo que siempre ella ha soñado
y que mis labios no solo fueran prestados.

Pero no me tocó
desespertar en las mañanas en sus brazos.
En su reloj, mi tiempo ya se ha terminado;
aunque me duela, solo queda hacerme a un lado.

Llévala a la luna por mí,
porque yo no fui el bueno de su vida.
Sus besos y caricias ya no serán míos;
solo queda asimilar que la perdí.

Llévala a la luna por mí.
El corazón que un día fue mío, ahí te lo encargo.
Hazla feliz como a mí me hubiera gustado;
dale todo lo que no le puedo dar.

Sé bien que soy el amor de su vida
y ella, el mío también,
pero nos encontramos tarde
y algo bien nunca pudimos ser.